martes, 9 de junio de 2009

Hombre muerto caminando la luna


Cyntia Gutiérrez

Curador: Rubén Méndez

Del 26 de marzo al 17 de mayo

Galería casa de las monas

El cordero en la caja


Las cosas no suelen ser lo que parecen. Si existiera una plena coincidencia entre la realidad y su representación, no sería necesario interpretar y el conocimiento sería una simple acumulación de datos. En “El Principito” de Antoine de Saint-Exupèry, el autor narra cómo desde su infancia padece ante la imposibilidad de representar con claridad lo que quiere decir. Así, cuando el Principito le pide que le dibuje un cordero, termina dibujándole una caja. Este pasaje literario nos remite al experimento del “gato en la caja” de Schrödinger, que bien podríamos trasladar a los sistemas de interpretación del Arte Contemporáneo, en donde las posibilidades semánticas de los objetos se potencializan generando cierta vacilación en una sociedad acostumbrada a los excesos visuales y apegada a la transparencia que, sin embargo, advierte una ceguera propia de esta excesiva visibilidad.


De la misma manera que sucede en el relato de “El Principito”, en el trabajo de Cynthia no existe esa claridad obvia; sus piezas nos exigen, como decía Heidegger, una labor de “desocultamiento”. En su obra muestra una realidad diferente de los objetos, las historias y los juegos, replanteando su naturaleza; una pintura es en realidad una escultura o viceversa, una pinza de ropa se revela como un cadáver. Esto alimenta un perverso juego de interpretaciones e incertidumbres. Así, dentro de esta ocultación de una penumbra propiciada, se declara la luz, esperando un flashazo que permita reconocer algo: una verdad escondida o una mentira olvidada.

Rubén Méndez









“La luz no muere sola, arrastra en su desastre todo lo que ilumina”

Eduardo Lizalde































"It is preferable not to travel with a dead man"

Henri Michaux


































Hombre Muerto



... Tim Burton vendiendo los saldos de su más reciente libro mientras se monta en unas zapatillas de hielo seco. David Lynch tratando de explicar el arte a una convención de liebres muertas. ¿Por qué cargar con los muertos, si la sociedad de los “vivos” es quien los arrejola hacia los lindes de lo mal entendido y lo mal interpretado?… Una procesión de zombies camina hacia Comala, creo que necesitan una aspirina….yo voy al baño y se los encargo a mi prima. ¿Dónde están las fronteras si a mí me hospedan en el Rosita y a “ellos” en el Sheraton? Los pantalones de un colegial al que le nacen ramas con monedas de chocolate nos hace pensar que la riqueza no es la que vemos en la TV; Ozzy Osborne espulgando su perra vida, la que es ofensiva y opulenta. El chico ostra lamenta su melancólica muerte en las torres gemelas, mientras Delfin hasta el fin –conmocionado- lanza un lápiz que nunca cae del escritorio. Octavio Paz, fanático de “Lost”, nos preguntó un día: ¿Morimos nuestra vida o vivimos nuestra muerte? …Aaaah! es que yo nací un día en que dios estuvo enfermo, bajé del cielo en un parachute y me topé con una carroza que se elevaba por los cielos y a un Aureliano Buendía detrás, tratando de encender un “Te Amo” con el hombre de fuego… Creo que esta noche mejor me voy a ver cuánto se tarda el mago Chen Kai en partir al maguito Rodi por la mitad con su serrucho de fieltro.

Rubén Méndez








































































Queremos agradecer la siempre generosa colaboración de la colección Charpenel,

a Patrick Charpenel y a Gabriela López Rocha.


Fotografías: Hugo Odón







1 comentario:

shöne Frau dijo...

No me convenció ninguna arte en muestra, pero me gustó mucho la estructura del lugar de exposición.